domingo, 24 de mayo de 2009

:: IV Caminos.

A veces hay que desempolvar los textos. Esta es una de esas veces.
Caminos inundados por regueros de mi sangre revuelta,
Carnaza para cristianos sedientos de mi alma muerta.

Muerta ahogada en sangre,
Muerta sumergida en vomito
Muerta, luz cegada.

Quisisteis pisotearme,
Quisisteis hundirme en el lodo,
Gane la primera batalla
Y seguís preguntando como

Pues bien, sigo luchando.
Ir contra el mundo no es malo,
Al menos no le temo tanto.

jueves, 12 de marzo de 2009

:: a-Dios

Tengo una emoción, una sensación, una falta de estrategia que hace sentirme libre de toda contradicción

No me digas que he de hacer, no me digas que he de oír, no me diga que pensar. No me digas que decir.

Tengo lo que quiero, tengo lo que soy, tengo lo que amo, tengo lo que busco.

Hoy me sentare a pensar, me sentare mirar, ya traicione mis principios y ahora toca remendar.

No me callareis, no me agobiareis, no dejare que acabéis conmigo, es momento de decidir, es momento de reír y de sonreír.

Adios. a-Dios.

viernes, 6 de marzo de 2009

:: Acerca de la felicidad - final irónico -

Soltó la rosa de la mano y la dejo caer al suelo. Vio precipitarse al vació la poca entereza que le quedaba y levantando el rostro sucumbiendo al odio.

Ella no lo entendía. Y lo dejo hacer. Después de todo era uno más que añadir a la lista de desastres erótico-festivos. ¿Quién no tiene una lista de esas? Se repetía mientras intentaba justificar su egoísmo carnívoro-sexual. Lo vio marchar así como si cabalgase sobre el viento y una brisa de aire le recordó su aroma. Eso era lo que tendría, el sentido de un aroma, una rosa violácea sobre el empedrado público y el recuerdo de quien le hizo mojar las bragas... una vez más.

Allá se fue el, recorrió con la mente en blanco el camino de regreso al ego. Se abandonó a la calle y comenzó a correr. Nadie le había enseñado a hacerlo pero no era tan difícil para alguien que nació con rabo. Tenía orgullo, la sensación de macho impregnando su sien y la convicción de quien se cree dominador de la relación. Mucho sexo invasivo y pocas nueces....

A la hora de la verdad... todo es cuestión de mercado. Tú tienes algo que me interesa y yo tengo algo que a ti también te interesa, juguemos. Todo es oferta y demanda y por mucho que nos joda reconocerlo, el feminismo, los progres y el más ecologista de los asesinos abortistas mueven, movemos ficha en este tablero.

Ahora cágate en mis muertos o no lo entiendas por que ni yo mismo se porque lo escribo.
Enrique Latorre-Ruiz

sábado, 3 de enero de 2009

A tu memoria

No es una poesía, son golpes, son escupitajos de ideas y personas que ultimamente me vienen a la cabeza. Y a su memoria lo escribo. Que los objetos no son lo personal y lo único que me queda es esto, recuerdos y palabras, que algún día dejaran de hacerme falta porque estaré en el lugar adecuado para olvidarlas.
Ya ha pasado el tiempo
Y tu presencia sigue inundando cada instante de mi vida

Tus fotos,
Tus dedicatorias en mis libros,
Tus últimos consejos.

Ser coherente,
Darlo todo,
Confiar

Tu aroma me sigue persiguiendo
El animo que emana de ti
La sonrisa reflejada del padre.

Año nuevo, vida nueva
Y una vida sin ti.
Prometo no olvidarte.

Y recordarte como tu lo hacias!
“ hey kikolas tio”!!! ¡que cachondo!

Fix You

miércoles, 10 de diciembre de 2008

:: Rompecabezas comecocos y la evolución del gato con botas.

Buenos días chicas! Fue el recibimiento que nos dieron, cuando los de siempre, vestidos como siempre pero con una ligera indigestión post fiestas navideñas hicimos nuestro aterrizaje de nuevo en la vida universitaria.

Debo deciros que yo sigo sin acostumbrarme, y que mejor manera de escribir sobre ello que después de un viernes de aparente “relax” en el piso de enfrente, rodeado de cartas y con una moca a base de crema de orujo y licor café. Así acontece después que te levantas en una casa que de primeras no recuerdas haber pisado nunca. Por que esos son los mejores planes, los repentinos, los que no se piensan. Pero no he venido a hablar aquí de esto. Sino de la evolución del gato con botas.

Había una vez, en un lugar un poco alejando un gato feliz. Este había nacido en un día lluvioso y junto con sus hermanos creció sin apenas ningún apuro. Con el tiempo cuando sus colores ya se habían asentado comenzó a demostrar ser un poquito especial, necesitar más atención de mamita y un poquitín de ayuda para cazar. Nadie daba un duro por el, el resto de sus hermanos se burlaban de el y en el Cole el resto de mininos le hacía el vacío. Cuanto mas sucedía esto mas grande se hacía la fisura entre el gatito y el resto de sus congéneres, hasta el punto que un día cualquiera de un mes cualquiera, nuestro protagonista salto desde un tejado con la intención de sufrir una mala caída. Ahí fue cuando descubrió que mal jato nunca morre, que tenia siete vidas y que siempre caía de pie. Abandonó entonces sus esperanzas y abandonado a su suerte se sentó en otro tejado nocturno. Allí fue donde conoció a luna. Un enorme queso de gruller que parecía tener todo lo que el necesitaba. Enormes campos con lagos y peces, todos amigos y compañeros y también un poquito de tranquilidad. Así, condicionado por la luna retomo sus estudios básicos los término e ingreso en la real academia de los estudios lunares y similares, para allí ver cumplido su sueño de mudarse a la luna. Allí conoció a una gatita, las peleas callejeras y el aceite de bacalao. Pero todo lo abandonó por su lunita, por la que estaba dispuesto a dejarlo todo. Pasaron los años, y nuestro gatito se gradúo. Había terminado sus estudios superiores siendo el 2 mejor estudiante de su promoción, siempre hay alguien por delante, y en la ceremonia final, se le entregaron las botas reflejo de sus años de esfuerzo.
Nuestro gatito ahora con botas tuvo mucha suerte, justo cuando el era un recién graduado, un proyecto de viaje a la luna sorprendía a la sociedad felina. Allí se fue, y tras trabajar mucho dejándose las garras en el asunto, consiguió llevar a delante el proyecto. Allí se fue. A la luna redonda, más cuando llego no era como esperaba. No había campos, ni lagos con atún, estaba sólo. Así paso el tiempo, y con toda la eternidad para pensar, el gato con botas descubrió que no era aquello lo que le daba la vida, sino la ilusión de lograr algo por si mismo, la emoción de poder compartir proyectos con otros gatos. No era tan diferente a los demás, pero quería serlo y descubrió que esto era un error.
Solo y sin amigos por la luna todo dejo. Y con la luna y sus botas se murió.

El gato somos todos, yo, mis amigos, mis padres, mis compañeros, tú, y todos los habitantes de este planeta de inútiles simios. Que tengas buenas suerte.

domingo, 16 de noviembre de 2008

:: Un absolut con limón por favor.

Con esa frase empiezan las mejores noches, o mejor, las mejores conversaciones. Y ya van dos de esas que se merecen un pequeño recuerdo en la Espada de Damocles.

Son las dos de la tarde. Quique sale de clase en un día de esos que no merece la pena levantarse. A la espalda la mochila, cargada de libros y paranoias. Mil historias, tontas. El tiempo justo para llegar a casa, comer y ponerse uno a preparar presocráticos. Aquí preparamos presocráticos como quien recoge castañas. Y en la puerta me encuentro con ella. Una de las que de verdad tiene cosas que contar, y no solo aparentar. Me pilla por banda y a tomar un café, a la mierda el programa. Esta noche no duermo solo, toca cepillarse a los presocráticos. La cosa fue bien, me las aplicó bien aplicadas. No había café, sino piscina de leche. Y me hace hablar. Y yo hablo. Hablo hasta que la piscina se hace taza. Humo, su tabaco consumiéndose en sus dedos. Y hablo. En frente nuestra una pareja bebe cerveza, y a nuestro lado, compartiendo mesa con nosotros, unos jipilósofos que escuchan pero no oyen. Por que la única que las pilla es ella. Y así se cumple la escritura. “oiréis pero no escuchareis”.
Cuando termino de hablar, se ríe. Porque si. Así termina la historia, haciéndome sentir ridículo, al ver que mis problemas no son más que anecdóticos en comparación a los de los que nos rodean. Que hay que saber ver, me decía, no todo es quejarse. A veces hay que saber lavarse la cara, encontrarse ante uno mismo en el espejo y salir a la calle a repartir cañita, que al final es lo que cuenta.

Otra con más de lo mismo.

Viernes noche. Quedo con un casi desconocido para mi. Son las diez, moby por favor. Llegamos allí y muchos conocidos que agrada encontrar y otros que no tanto. Miradas furtivas al treintañero que me acompaña. Yayo! Una cañita y… un absolut con limón. Karayo empezamos suave! Con mi edad, nada es empezar. Nos ponemos hablar. Que la vida es muy puta! Que uno nunca sabe donde puede acabar. Y menos mal que se acaba. Me paso al vodka. Pasa el tiempo y ya van tres. Por que de tenerlo todo a no tener nada solo hay una diferencia, que te digan que es por la crisis económica. Traen unas patatitas. Coño si estamos en otro bar! Nos reímos. Y no paramos de reírnos. A la playa? Aun vas a conseguir meterme en el agua! Se permiten soeces? Todas las que quieres! En tesituras peores me han pillado. Silencio tenso. Y muchas más risas. Y así termino la noche. Saliendo a la calle a repartir cañita, que al final es lo que cuenta.

Unos días le toca a uno ser el protagonista de la conversación sube morales y otros taca devolverlo. Al final todos somos iguales. Con dinero, sin dinero. Con familia, sin familia. Con dignidad y sin dignidad. Lo que cuenta es lavarse la cara y mucha risa.

martes, 11 de noviembre de 2008

:: Tómate un cafe

Me gusta mirarte cuando no tengo nada que decir. Esa sensación de que todo va bien a pesar de que el mundo se viene abajo. La complicidad va mas allá de cualquier cosa que podamos pronunciar. Por eso, cuando necesito agarrarme a lo único que me queda, solo tengo que mirarte y allí están tus pupilas. Siempre atentas.

A veces me gustaría decirte lo que realmente pienso. Que me recorren escalofríos solo con tenerte cerca. Que mi ausencia en las conversaciones no se debe a que me aburra, sino que me vuelvo tonto cuando estoy contigo.
Tomo aire profundamente. Se me acelera el corazón. Extraigo valor del fondo de la tónica sintiendo pinchazos en los pulmones. Y cuando voy a hablar. Te levantas a pagar. Adiós y hasta mañana mientras recorres con tu taconeo las empedradas calles de Compostela. Y allí me quedo yo. Teléfono en mano y persiguiéndote con la mirada, con la única esperanza de poder volver a compartir tabaco otro día más. La historia siempre se repite.

En fin, la levedad del amigo.
Entre palabras que no dicen nada, y miradas que lo dicen todo.